El seis de enero recibí un CD en el que habían grabado una sola canción titulada “La Valse Des Monstres”. El día veinticinco, cuando salía para trabajar, tenía una rosa roja atada a la manilla de la puerta. La situación empieza a resultarme aburrida. El tres de febrero recibí en un sobre sin remite una hoja del libro “Los espejos trasparentes”, estaba llena de tachaduras con la pretensión de que sólo se leyera con claridad: “No quiero corregir, / sólo añadir, y digo, / contando los diamantes, / neutro y enrarecido, / que así en cualquier sistema / ligero y sin sonido, / parece artificial / el último sentido”. Maldita zorra contradictoria y asesina de libros, si sigue así no dejará uno completo, pensé.
Diga al sepulturero que lo entierre en el ataúd más barato que tenga, lo pagará la comunidad –le dije al sheriff Fernando–, es lo menos que pueden hacer por mí, he tenido que gastar dos balas para liberarlos de esa sabandija que ahora muerde el polvo, y solo faltaría que tuviera también que correr con los gastos del sepelio. Lo siento, Amable Rodríguez –dijo el sheriff encañonándome con el Winchester–, ha matado a la persona equivocada, por lo que deberá acompañarme a la oficina, será el juez quien determine lo que va a hacer con Ud. Entonces me di cuenta que Aurora tenía razón, necesitaba unos anteojos para ver de lejos, entregué el colt y seguí al sheriff en silencio, a lo lejos, unos mariachis cantaban “Creció la milpa con la lluvia en el potrero / y las palomas van volando al pedregal / bonitos toros llevan hoy al matadero / que buen caballo va montando el caporal…”.

jajajajajajajaja, eres la caña, Amablito F. D. M.
Anteojos para ver de lejos… (me quedo con eso). Slds! C.