El Guillado

                         O guillado, mariñeiro, en principio é un home normal. Traballa, discute cos amigos das cousas do mar, come e ata pode que teña un can. Gusta de tomar un vaso de viño e cheirar a gas cando chega á terra. Hai algún que se enzoufa no pescado para que así saibamos todos que ven de traballar. Fai esto sempre que chegue cedo e intúa que no sitio a onde vai ir tomar o viño non haxa que lucirse noutro sentido. Pese a todo, sempre ten o arrebato, e para un observador calquera, por pouco avezado que sexa, decátase da carga de guilladura que este personaxe leva na cachola.

                        Sen embargo, tan singular humano, revela toda a súa capacidade cando se trata de quedar á altura das circunstancias se hai unha muller diante, no lado ou a cen metros. É entón cando empeza a destapar todo o que leva dentro. Hainos que se lles da por mollar o pelo cada dous por tres, e despois de pelo mollado intentan que se lles vexa a tatuaxe, en caso de que a teñan; de non ter tatuaxe pode chegar a lucir a súa voz cantando por Bertín Osborne, aínda que Juan Pardo non queda mal. En caso de que o guillado sexa excesivamente intelectual, pode chegar a arrancar por Victor Manuel, sempre que non saiba que é comunista, e se ten tatuaxe tampouco o escatima. Outro menos abundante é o que se lle da por falar en sudamericano e fai un maraña de mesturanzas, onde a que máis abunda e a mexicana amalgamada coa arxentina.

                        Os máis finos gustan de vestir traxe e garabata a diario, andar con presa cando é necesario e cando non o é; esta tipoloxía é altamente complexa, pois ás veces agrádalle mesturarse coa plebe e dar leccións maxistrais, adoutrinadoras se militan en partidos políticos; senón, falan de fútbol, condescenden e non son tan agresivos.

                        Contan que sempre están á vixía para deixar mal a todo aquel que non entra no seus xogos, esto pode que sexa mentira por ser un aspecto moi difícil de verificar, porque se o fan, agardan a que o elemento a degradar non estea diante.

                        Como non se pode deducir desto, non todos están solteiros, pero a circunstancia de estar casados non lles resta capacidade, e hainos que este feito os converte en seres máis ousados cando a muller non está diante, pero cando a teñen con eles fan alarde dela coma se fose un trofeo, e gustan de ensinala como cando se arremangan para que se lles vexa a tatuaxe.

Texto: Francisco Devesa

EL GUILLADO

   El guillado, marinero, en principio es un hombre normal. Trabaja, discute con los amigos de cosas del mar, come y hasta puede que tenga un perro. Gusta de tomar un vaso de vino y desprender olor a gas-oil cuando llega a tierra. Hay alguno que se embadurna con el pescado para que así sepamos todos que viene de trabajar. Hace esto siempre que llegue temprano e intuya que en el sitio donde va a ir a tomar el vino no haya que lucirse en otro sentido. Pese a todo, siempre tiene el arrebato, y para un observador cualquiera, por poco avezado que sea, se dará cuenta de la carga de guilladura que este personaje lleva en la cabeza.

   Sin embargo, tan singular humano, revela toda su capacidad cuando se trata de quedar a la altura de las circunstancias si hay una mujer delante, al lado o a cien metros. Es entonces cuando empieza a destapar todo lo que lleva dentro. Los hay que se les da por mojar el pelo cada dos por tres, y después de pelo mojado intentan que se les vea el tatuaje, en caso de que lo tengan; de no tener tatuaje pueden llegar a lucir su voz cantando por Bertín Osborne, aunque Juan Pardo no queda mal. En caso de que el guillado sea excesivamente intelectual, es posible que llegue a arrancar por Víctor Manuel, siempre que no sepa que es comunista, y si tiene tatuaje tampoco lo escatima. Otro menos abundante es el que se le da por hablar con acento sudamericano y hace una maraña de mezclas, donde la que más abunda es la mexicana amalgamada con la argentina.

   Los más finos gustan vestir traje y corbata a diario, andar con prisa cuando es necesario y cuando no lo es; esta tipología es altamente compleja, pues a veces le agrada mezclarse con la plebe y dar lecciones magistrales, adoctrinadoras si militan en partidos políticos; si no, hablan de fútbol, condescienden y no son tan agresivos.

   Cuentan que siempre están vigilantes para dejar mal a todo aquel que no entra en sus juegos. Esto puede que sea mentira por ser un aspecto muy difícil de verificar, porque si lo hacen, esperan a que el elemento a degradar no esté delante.

   Como no se puede deducir de todo esto, no todos están solteros, pero la circunstancia de estar casados no les resta capacidad, y los hay que este hecho los convierte en seres más osados cuando la mujer no está presente, pero cuando la tienen con ellos hacen alarde de ella como si fuese un trofeo, y gustan de enseñarla como cuando se recogen las mangas para que se les vea el tatuaje.

Tradución: F. Devesa

Esta entrada fue publicada en Relatobrisa. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s